Miami, 31 de mayo de 2026.- Alina Fernández, hija de Fidel Castro, expresó que le duele “enormemente” lo que el exmandatario le ha hecho a Cuba. La mujer de 70 años, quien nació en La Habana y actualmente vive en Miami, hizo estas declaraciones en el contexto del estreno hace unos días de su documental ‘La hija de la Revolución’, dirigido por Thaddeus D. Matula, en el Festival de Cine de Miami.
“Pero lo comparto, y un dolor compartido a veces toca menos”, señaló Fernández sobre el sufrimiento del pueblo cubano. Agregó que “la gente en Cuba necesita respirar, llegar al siglo XXI, darle una vida a sus hijos”. Antes de participar en la producción de este filme, Fernández trabajó en un laboratorio de cultivo de células primarias para investigaciones en Miami y complementó su actividad con programas radiales o la producción de espectáculos.
En cuanto a su experiencia personal, Fernández reveló que supo que Fidel Castro era su padre cuando tenía diez años. Hasta esa edad, creía que su padre biológico era el médico cardiólogo Orlando Fernández, hasta que su madre, Natalia Revuelta, le contó la verdad. “Tenía el temor de que me lo dijeran algún día en la calle”, confesó.
Al recordar ese momento, Fernández dijo: “Lo primero que recuerdo es una sensación de traición, porque casi todo el mundo lo sabía alrededor mío, incluso mi mejor amiga, y eso me dolió mucho más que cualquier otra cosa”. Afirmó que desde entonces le siente “fobia a la mentira”. Sin embargo, aclaró: “Lo que sí supe enseguida es que eso no cambiaba nada, el hecho de que yo supiera que era mi padre no cambió su trato hacia mí”.
Sobre la relación con Castro, indicó que a él “no le interesaba” el tema y que tenía “ocasionales ataques de paternidad que siempre me sorprendieron”. Fernández detalló que Castro llegaba a su casa, a veces le prestaba atención y se sentaba a jugar. Pese a ello, aseguró: “A mí él nunca me deslumbró, ni me hipnotizó”.