Ciudad de Mexico, 23 de junio de 2026.- La dirigencia de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) cuenta con la militancia más organizada, a casi nivel paramilitar, de todas las organizaciones gremiales del país. Su sistema de comités directivos sin liderazgos personalizados incrementa la fuerza de su estructura y alarga la toma de decisiones.
La CNTE se fundó a finales de 1979 en Chiapas como una escisión democrática del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). El SNTE formaba parte central del aparato de gobierno y control del PRI; su forjador fue el profesor Carlos Jongitud, quien lo convirtió en una herramienta sustancial del régimen priista. Posteriormente, Elba Esther Gordillo heredó el SNTE y lo llevó al punto más alto de peso e influencia.
Durante el gobierno de Vicente Fox, Elba Esther Gordillo colocó a su yerno como subsecretario de Educación. Más tarde, asumió la secretaría general del PRI, rompió con el instituto y su regreso, en 2012, la metió a la cárcel. La reforma educativa de Enrique Peña Nieto redujo a la CNTE, pero la organización se alió en la oposición y luego, en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (2018-24), revivió y se reforzó.
El gobierno de Andrés Manuel López Obrador canceló la reforma educativa de su antecesor, dándole a la CNTE nueva vida y mayor fuerza y peso que nunca. La presidenta Claudia Sheinbaum heredó una organización fortalecida como nunca que la emplazó, retó y amenazó. La CNTE amenazó con que si no hay solución no correría el balón, de cara al mundial.
Claudia Sheinbaum no cedió, el balón corrió y la poderosa CNTE se tuvo que ir con una derrota, porque no logró doblar al gobierno y al Ejecutivo en turno. Paralelamente, Morena y aliados iniciaron el proceso para elegir a sus 17 candidatas y candidatos para igual número de estados donde habrá elección de gobernadores, seguido de la selección de 500 aspirantes a diputados federales, mil 804 defensores a presidencias municipales y mil 98 a diputados en 31 congresos locales.