Por Redacción
Ceuta, 11 de agosto de 2026.- Los bulos difundidos en redes sociales que tergiversaban una sentencia del Tribunal Supremo español sobre la expulsión en caliente de migrantes irregulares desencadenaron la avalancha humana registrada en Ceuta los días 30 y 31 de julio. Así lo ha constatado Maruán L. Alaui, un ingeniero informático marroquí de 40 años y experto en inteligencia artificial, tras analizar centenares de mensajes, posts y grabaciones sobre la crisis.
La sentencia del Supremo, hecha pública el 8 de julio, fue distorsionada en plataformas digitales. “Por la mañana vi en Instagram y TikTok vídeos de personas que atravesaban la frontera (de Ceuta) y decían: ‘La puerta está abierta'”, relata Alaui. Las imágenes de dos mujeres jóvenes recién llegadas a la ciudad autónoma acumularon 32.198.740 visualizaciones, actuando como un catalizador para la movilización.
Sin embargo, el experto subraya que las redes sociales no explican por sí solas el salto de cientos de intentos previos a una irrupción masiva. “Todo el mundo estaba en línea (…) cuando la aparición de una ruta practicable a pie y la no intervención policial propiciaron de repente que decenas de miles cruzaran (la frontera)”, indica Alaui. La coincidencia de la marea baja al mediodía del 30 de julio con la “inusual inhibición de las fuerzas de seguridad marroquíes” permitió que la frontera dejara de funcionar como barrera durante varias horas decisivas en el espigón alambrado del Tarajal.
En su investigación, Alaui deja constancia de que grupos privados y públicos de mensajería suministraron contactos e información logística, aprovechando un mercado migratorio que ya existía con antelación en foros como Korob Haraga. Además, señala que las noticias sobre cruces reales entre Castillejos y Ceuta resultaron más persuasivas que los propios rumores digitales.
Pese a la magnitud del evento, el desarrollador digital concluye como “no probado” que Rabat, Argel, Madrid, un partido político, un medio de comunicación o un influencer diseñaran o dieran la orden de movilización. “No hay evidencias de que [estos actores] diseñaran o dieran la orden de movilización”, afirma Alaui, quien sostiene que fue principalmente “la ausencia de vigilancia policial” la que hizo el resto para facilitar lo que describió como “una ruta practicable, inmediata y humana”.