agosto 12, 2026
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Por Redacción

Pereira, 12 de agosto de 2026.- Jorge González removía escombros con las manos la mañana del martes en Pereira, Colombia, buscando a su tía Nubia Bonilla, de 87 años, bajo lo que quedó de un edificio de cuatro pisos. “Ella era lo único que tenía y se me fue”, dijo González sobre la mujer desaparecida tras el terremoto de magnitud 7.4 que sacudió el occidente de Colombia el lunes a las 07:34 horas.

El sismo, cuyo epicentro se ubicó cerca de San José del Palmar, en el departamento de Chocó, una zona montañosa y de difícil acceso por carretera, golpeó principalmente el centro-occidente del país. Al cierre de esta edición, el terremoto dejaba al menos 240 muertos y más de mil 300 heridos, aunque las cifras variaban entre autoridades nacionales y regionales.

El Instituto Nacional de Medicina Legal contabilizaba 188 fallecidos, 2 mil 595 heridos y 195 desaparecidos, precisando que solo había identificado 43 cuerpos. Cali concentraba el mayor número de víctimas, con 95 muertos de acuerdo con autoridades municipales, donde también había reportes de 239 personas atrapadas entre los escombros.

En esa ciudad, bomberos apoyados por equipos especializados enviados desde Bogotá tardaron casi 16 horas en llegar hasta Diana Lucía, de 31 años, quien llevaba más de 24 horas sepultada cuando fue localizada. Los rescatistas tuvieron que descender entre siete y ocho metros y retirar las losas una por una para evitar que la estructura cediera. “Ella estuvo siempre consciente, siempre activa, siempre hablándonos”, afirmó el cabo Sebastián Sánchez.

Mientras cientos de personas seguían atrapadas o siendo buscadas en Cali, los habitantes formaron cadenas humanas y retiraron escombros con picos y herramientas básicas. En Pereira, ciudad de más de 480 mil habitantes que forma parte del llamado Eje Cafetero, Maribel Verano, vendedora ambulante de 46 años, busca ahora a su madre y a su hermana bajo los restos de un hotel derrumbado; la mujer vivió ambas tragedias, refiriéndose a desastres previos como el terremoto de 1999 que dejó cerca de mil 200 muertos en la región y la erupción del volcán Nevado del Ruiz en 1985 que sepultó Armero.

Ante la emergencia, el gobierno colombiano declaró el estado de emergencia cuatro días después de la llegada al poder.

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