Ciudad De México, 31 de mayo de 2026.- David Colmenares expuso los retos de la recaudación tributaria y la necesidad de una reforma hacendaria en México, señalando que el gasto y el ingreso en el país son de los más bajos del mundo. Subrayó que la recaudación tributaria, incluso sumando los ingresos no tributarios, no ha podido dar suficiencia al gasto público.
Colmenares indicó que existen limitaciones en materia de infraestructura, gasto educativo y salud derivadas de esta situación. Mencionó que durante muchos años la recaudación tributaria fue insuficiente para financiar con oportunidad y holgura el gasto público, realidad que se refleja en la evolución de la deuda pública.
El experto afirmó que las finanzas públicas son el principal instrumento para que los gobiernos influyan sobre la utilidad económica y definan su estilo de desarrollo. En este sentido, destacó que los impuestos son el mejor instrumento para financiar el gasto público y constituyen la principal fuente de ingresos de los gobiernos, por encima de los ingresos no tributarios y los provenientes del endeudamiento externo.
Además de la función recaudatoria, Colmenares explicó que los impuestos cumplen funciones extra fiscales vinculadas con la inversión, el ahorro, el consumo, el desarrollo regional y una mejor distribución del ingreso. Recordó que en México los impuestos son recaudados por los tres órdenes de gobierno en una división de competencias y responsabilidades de gasto que ha evolucionado con el sistema nacional de Coordinación Fiscal, siendo el gobierno central el de mayor eficiencia recaudatoria por razones de control de obligaciones de los contribuyentes.
La reforma fiscal ocupa un lugar central en la agenda de temas pendientes, pues la reforma hacendaria en su vertiente tributaria tiene una función rectora fundamental en los procesos de transición. Colmenares recordó que desde 1999, en el Colegio Nacional de Economistas, se planteó un proyecto sobre la naturaleza de los impuestos indirectos con la participación de Ifigenia Martínez, Horacio Sobarzo, Fausto Hernández Trillo y Dionisio Meade.
Desde entonces estaba claro que el tema fiscal o hacendario definiría el ritmo de la política económica para los próximos años, estableciendo que tanto los impuestos directos como los indirectos, así como fortalecer la coordinación fiscal, eran fundamentales.