Ciudad de Mexico, 12 de abril de 2026.- Miguel Díaz-Canel declaró que renunciar no es parte de su vocabulario en respuesta a las amenazas de cambio de régimen por parte de Estados Unidos. El líder cubano afirmó que los funcionarios en Cuba no son elegidos por el gobierno de EE.UU. y no tienen un mandato de ese gobierno.
“En Cuba, las personas que ocupan cargos de liderazgo no son elegidas por el gobierno de EE.UU., y no tienen un mandato del gobierno de EE.UU.”, señaló Díaz-Canel. Agregó que cuentan con un estado libre y soberano, con autodeterminación e independencia, y que no están sujetos a los designios de Estados Unidos. Cuando se le cuestionó sobre su permanencia, preguntó: “¿Le hace esa pregunta a Trump?”.
La administración Trump ha estado bloqueando el petróleo que llega a Cuba desde enero como medida para derrocar al régimen comunista. Este bloqueo ha intensificado la crisis energética que ya sufría el país y ha sumido a los cubanos en un modo de supervivencia permanente.
La falta de energía garantizada en los quirófanos ha dejado a más de 96,000 ciudadanos, incluidos 11,000 niños, esperando cirugías que no se realizan. Mientras tanto, los apagones y la escasez de agua en La Habana han obligado a los cubanos a inventar soluciones como recolectar agua de lluvia para ducharse, cocinar con leña y usar baterías de coche viejas para encender bombillas.
Ante la escasez, Juan Carlos Pino, de 56 años y originario de Aguacate, Cuba, convirtió un Polski Fiat 126p de 1980 para que funcione con carbón. Pino construyó el tanque de combustible con chatarra y objetos reciclados, soldándolo en la parte trasera del coche. “La gente que tiene dinero compra gasolina. Yo tengo que ensuciarme las manos con carbón”, dijo Pino, quien añadió: “Me dicen que soy un mago”.
El escritor Rodolfo Alpízar, de 78 años, quien participó en la Revolución Cubana, expresó dolor por el estado actual de su país. Alpízar afirmó que ha hecho todo lo que creía que era su deber como hombre de la Revolución.
Sin embargo, el veterano revolucionario describe a la Cuba actual como “la herida que nunca sana”. “Mis calles, mi vecindario, mi gente, los necesitados que veo todos los días, la desesperanza generalizada, mi país, el daño antropológico sufrido por mi pueblo, todo me duele. Todo está arruinado, física y espiritualmente”, declaró Alpízar.