Por Redacción
Ciudad de Mexico, 17 de marzo de 2026.- Joseph Kent, director del Centro Nacional de Contraterrorismo de Estados Unidos, presentó su renuncia irrevocable en protesta por la guerra contra Irán, acusando que el conflicto fue impulsado por presión del gobierno israelí y su lobby en Washington, según una carta pública difundida este martes. El veterano militar y exagente de la CIA, confirmado en el cargo en julio de 2025 por el Senado con 52 votos a favor, afirmó que Irán no representaba “ninguna amenaza inminente” para su país, contradiciendo la justificación oficial de la administración Trump para la denominada “Operación Furia Épica”.
En su misiva dirigida al presidente Donald Trump, Kent señaló textualmente: “No puedo, en conciencia, apoyar la guerra que se libra en Irán. Es evidente que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby estadounidense”. El funcionario, quien realizó 11 despliegues como Boina Verde antes de ingresar a la inteligencia, se convierte en la primera renuncia de alto nivel dentro del gobierno estadounidense por este conflicto que habría comenzado el 28 de febrero.
La respuesta del mandatario republicano no se hizo esperar. Desde su cuenta en redes sociales, Trump comentó sobre la dimisión: “Es un buen tipo, pero siempre pensé que era débil en seguridad”. Agregó que “cada país se da cuenta de lo que es una amenaza”, reforzando la postura oficial que presenta a Teherán como riesgo inminente, particularmente nuclear.
El perfil de Kent añade capas de complejidad a su salida. Considerado un fiel seguidor de Trump y proveniente de la derecha más conservadora, su nombramiento fue polémico por sus vínculos con grupos de extrema derecha como los Proud Boys y Patriot Prayer, además de no rechazar abiertamente teorías conspirativas sobre el asalto al Capitolio en enero de 2021. Esta ruptura pública evidencia divisiones internas dentro del aparato de seguridad nacional estadounidense.
Medios internacionales y mexicanos que reportaron la noticia coincidieron en señalar que Kent atribuyó la guerra a una “campaña de desinformación” por parte de funcionarios israelíes y medios afines. Una fuente no oficial mencionó que al menos 13 militares estadounidenses habrían fallecido en el conflicto, cifra que no ha sido confirmada independientemente por el Pentágono.
La renuncia ocurre en un contexto de escalada global, donde incidentes como el reciente ataque israelí que mató al iraní Ali Larijani en Teherán tensionan aún más la situación. La salida de una figura clave en la lucha antiterrorista cuestiona la cohesión del equipo de seguridad nacional frente a un conflicto que, según analistas, podría extenderse y profundizar las divisiones políticas dentro de Estados Unidos.