Por Redacción
Ciudad de Mexico, 18 de marzo de 2026.- Joseph Kent, director del Centro Nacional de Contraterrorismo de Estados Unidos, presentó su renuncia por desacuerdos éticos con la guerra contra Irán, convirtiéndose en el funcionario de más alto rango en abandonar el gobierno de Donald Trump desde el inicio del conflicto el 28 de febrero. En su carta de renuncia, Kent afirmó que Irán no representaba una amenaza inminente y acusó que la guerra se inició por presión de Israel y su lobby estadounidense, lo que fue inmediatamente desmentido por la Casa Blanca.
El presidente Trump calificó a Kent como “débil en seguridad” durante una declaración en el Despacho Oval, asegurando que su administración posee “pruebas sólidas y convincentes” de que Irán planeaba un ataque inminente. “Era algo bueno que se haya ido”, afirmó el mandatario, defendiendo la decisión de iniciar acciones militares preventivas.
Karoline Leavitt, portavoz de la Casa Blanca, respaldó la postura presidencial a través de redes sociales, señalando que “hay muchas afirmaciones falsas en esta carta” y refutando específicamente la declaración de Kent sobre la ausencia de amenaza iraní. Sin embargo, ni Trump ni su equipo proporcionaron detalles concretos sobre la naturaleza de las evidencias que alegan tener.
La renuncia expone una fractura interna dentro del gobierno estadounidense y los servicios de inteligencia respecto a la justificación del conflicto. Expertos consultados por medios internacionales han advertido sobre la falta de evidencia pública que legitime el uso de la fuerza, generando cuestionamientos sobre la transparencia del proceso decisorio.
El conflicto con Irán, iniciado hace menos de tres semanas, continúa desarrollándose con consecuencias geopolíticas significativas. La salida de Kent marca el primer desacuerdo público de alto nivel dentro de la administración Trump y podría influir en el debate sobre la continuidad de las operaciones militares en Medio Oriente.