Por Redacción
Ciudad de Mexico, 15 de marzo de 2026.- Un conflicto armado de gran escala se desarrolla en Medio Oriente, enfrentando a Estados Unidos e Israel contra Irán, con miles de víctimas reportadas y una severa interrupción del tráfico de petróleo en el estratégico Estrecho de Ormuz. El presidente estadounidense, Donald Trump, ordenó el despliegue de buques de guerra para escoltar petroleros y anunció un ataque “muy duro” para la próxima semana, mientras el ejército israelí afirma haber asesinado a altos cargos de inteligencia iraníes en Teherán. En medio de los combates, el estado de salud del líder supremo iraní, Mojtaba Jamere, se ha convertido en un foco de desinformación y declaraciones contradictorias entre las partes.
Según cifras oficiales iraníes del 5 de marzo, al menos 1,230 personas han muerto en ese país, mientras que en el Líbano se reportan al menos 800 fallecidos y en Israel 12. El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha confirmado la muerte de siete militares y alrededor de 140 heridos, ocho de ellos graves, además de la pérdida de un cuarto avión militar, un cisterna KC-135 que se estrelló en Irak por causas aún no esclarecidas, pero que según Washington no fue por “fuego hostil”.
La situación del líder iraní es objeto de una guerra de declaraciones. El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, afirmó que Jamenei estaba “herido y probablemente desfigurado”. Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abás Araqchí, desmintió cualquier problema de salud del líder supremo. Esta versión oficial contrasta con reportes de medios británicos como el Daily Mail y The Mirror, que citando fuentes de inteligencia señalaron que Jamenei se encuentra en estado de coma inducido tras sufrir heridas graves. La primera comunicación pública de Jamenei tras el inicio del conflicto fue un mensaje de solo texto leído por la televisión estatal, un formato inusual que ha alimentado las especulaciones.
En el terreno militar, las acciones han sido contundentes. Israel anunció la eliminación de dos altos oficiales de inteligencia iraní, Abdollah Jalali Nasab y Amir Shariat, en la capital Teherán. Además, se ha reportado el uso de fósforo blanco por parte de Israel en el sur del Líbano y la Franja de Gaza, una práctica controversial en el derecho internacional. Irán, por su lado, ha implementado severas restricciones de comunicación interna, bloqueando el internet global y controlando la información a través de su intranet nacional, mientras amenazó con atacar empresas estadounidenses en la región si su infraestructura energética es golpeada.
El conflicto ha generado una parálisis crítica en las rutas comerciales de energía. El Estrecho de Ormuz, un cuello de botella por donde pasa una parte significativa del petróleo mundial, se ha convertido en zona de alta tensión. Estados Unidos busca formar una operación naval internacional con países como Reino Unido, Francia, Japón, Corea del Sur y China para escoltar buques tanque, aunque aún no hay confirmación oficial de qué naciones se unirán finalmente. Expertas en derecho internacional han señalado que los ataques de Estados Unidos e Israel carecen de sustento legal según la Carta de las Naciones Unidas.
La escalada, que comenzó el 28 de febrero, muestra pocas señales de desescalada inmediata. La orden de Trump de un despliegue naval masivo y su promesa de un ataque inminente, sumado a las operaciones encubiertas israelíes en suelo iraní y las represalias prometidas por Teherán, pintan un panorama de confrontación prolongada que amenaza con desestabilizar aún más a toda la región y afectar la economía global, dependiente de los hidrocarburos del Golfo Pérsico.