Ciudad De México, 31 de mayo de 2026.- Se realizó la procesión fúnebre de Edith Guadalupe Valdés Zaldívar, de 21 años. El cortejo partió de la Iglesia de Santa María Magdalena de Atlazolpa hacia el panteón de la Asunción de María, en la colonia Aculco, Iztapalapa.
Edith Guadalupe Valdés fue reportada como desaparecida el 11 de abril de 2026 después de acudir a una supuesta entrevista de trabajo en un edificio ubicado en avenida Revolución #829, en la alcaldía Benito Juárez. La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México informó posteriormente el hallazgo del cuerpo de la joven, cuyo crimen se investiga como feminicidio.
La familia denuncia que un agente de la fiscalía les pidió dinero para iniciar la investigación de la desaparición. Ante la negativa de los encargados del inmueble para permitir la revisión de cámaras y su afirmación de que Edith no ingresó, la familia investigó por su cuenta y obtuvo videos que muestran a la joven llegar e ingresar al edificio.
Por su parte, la Fiscalía CDMX informó que inició protocolos de búsqueda el 16 de abril y determinó la última ruta de Edith con el C5. Un operativo de la institución en el inmueble comenzó a las 1:30 horas de un viernes, donde se halló el cuerpo; los peritos comenzaron el procesamiento a las 05:30 horas y la familia asegura que recibió el informe del hallazgo a las 08:00 horas.
Durante el funeral, los dolientes exigieron a la Fiscalía que “castigue a los corruptos que intentaron cobrarles por buscar a la joven y que investiguen quién es el verdadero culpable”. Los asistentes al cortejo fúnebre manifestaron: “ella no se quería ir sin tener justicia por su muerte”.
Algunos asistentes mencionaron que hay un detenido, Juan Jesús ‘N’, pero la familia desconfía de la investigación. Familia y amigos de Edith señalaron que “no puede haber un detenido sin las suficientes evidencias, las cuales sus propios peritos perdieron”.
En relación con las denuncias, la fiscal Bertha Alcalde Luján calificó de inaceptable el actuar del personal de la fiscalía y advirtió consecuencias administrativas y penales. Mientras los asistentes cargaban el ataúd, expresaron: “Nos detenemos por el peso de la caja porque, entre más pesa, menor es el deseo de irse. Es ella la que quiere justicia, la que se niega a marcharse sin tener la paz de saber que el feminicida está tras las rejas”.