julio 13, 2026
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Ciudad de Mexico, 13 de julio de 2026.- La acumulación de basura en áreas naturales y sitios no controlados aumenta cada vez más en México, representando un foco de infección para los transeúntes y provocando un grave daño ambiental. Según datos de la Semarnat, aunque los residuos sólidos urbanos son depositados en rellenos sanitarios, estos resultan insuficientes frente a la basura que produce una población de 118 millones de habitantes, lo que lleva a muchas personas a tirar sus desechos en lugares no autorizados.

David García, investigador en Ciencias Agrarias y académico del Instituto Interamericano de Tecnología y Ciencias del Agua de la UAEMéx, señaló que la falta de espacio es la causa principal de la proliferación de estos sitios. “En aquellos donde no hay esa capacidad de gestión se buscan espacios a cielo abierto, retirados, que justamente van a ser barrancas o lugares alejados de la comunidad para que se puedan llevar ahí este tipo de desechos”, indicó el especialista.

En el Estado de México se contabilizaron entre cinco y 15 tiraderos de basura ilegales por municipio, donde diariamente se vierten aproximadamente cinco mil toneladas de desechos. García destacó que esta entidad recibe residuos provenientes de la Ciudad de México y de Hidalgo, pero cuenta únicamente con 63 sitios de disposición final controlados. “El Estado de México solo tiene 63 sitios de disposición final controlados. Es complicado para el territorio y la cantidad de residuos que se generan”, afirmó.

Por su parte, en la Ciudad de México se registraron más de mil tiraderos de basura clandestinos activos. Estos focos de infección acumulan diariamente más de 200 toneladas de residuos en calles, banquetas y camellones. Gehovana González, especialista en Ciencias de la Agricultura, explicó que la descomposición de los residuos genera gases tóxicos y vectores de enfermedades como ratas, roedores y moscas.

“La propia descomposición de los residuos genera gases que son tóxicos, sea orgánico o inorgánico, genera vectores de enfermedades, como ratas, roedores, moscas, etcétera”, detalló González. Además, la investigadora señaló que en el caso de los cuerpos de agua, la contaminación reduce sus niveles de oxígeno y altera los ecosistemas, afectando la biodiversidad.

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