Ciudad De México, 29 de junio de 2026.- Rodrigo Castillo, conocido como Rocko, y Max D. López, alias Ganda, jugadores del equipo LGBTIQ+ Kraken, afirmaron que su derecho a disfrutar la cancha como personas “libres y completas” está restringido en el contexto del Mundial 2026, torneo que tiene a México como una de sus tres sedes.
Rocko, quien porta el número 69, y Ganda, jugadora número 88 y persona transfemenina no binaria, sostienen que nunca ha existido una “intención real” de la FIFA por incluir a personas trans o abiertamente homosexuales en el fútbol profesional. Al respecto, Castillo declaró: “El fútbol masculino sigue siendo uno de los deportes más homofóbicos”.
La investigación señala que ninguno de los jugadores de las 48 selecciones participantes en este Mundial se declara abiertamente parte de la comunidad LGBTIQ+. Además, se denuncia que la denegación de visas ha funcionado como un “mecanismo de discriminación” para jugadores, plantillas técnicas y árbitros, citando el caso del somalí Omar Abdulkadir Artan, vetado por Estados Unidos.
Pese a que la FIFA prometió al concluir la Copa del Mundo 2022 en Catar que la edición 2026 contaría con un entorno seguro para la diversidad, Human Rights Watch reporta que prácticamente ninguna ciudad de los tres países sede consideró planes de protección para la comunidad LGBTIQ+. Rocko califica esta situación como una “exclusión sistemática de las subalternidades” y rechaza la celebración del torneo.
Para ambos deportistas, las medidas que supuestamente benefician a la comunidad son una simulación que obedece a “lógicas de mercado”. Rocko acusó directamente a la organización: “Lo que la FIFA lleva haciendo desde hace mucho tiempo es ‘pinkwashing’, al utilizar a su favor la importante y digna lucha de la comunidad LGBTIQ+”.
El reporte destaca que en casi 10 años, la FIFA ha elegido sedes como Rusia y Catar, donde la población LGBTIQ+ enfrenta persecución y discursos de odio. En cuanto a la distribución de partidos, Estados Unidos será sede de 78 de los 104 encuentros, mientras que México y Canadá tendrán apenas 13 cada uno.
En el ámbito local, la FIFA impone sanciones millonarias a la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) por el grito homofóbico de “puto”, una práctica que se corea en los estadios desde hace más de 20 años. A pesar de ello, Rocko y Ganda insisten en que se requiere un cambio cultural real más allá de las sanciones económicas.