febrero 27, 2026
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Redaccion

Mientras la jefa de SEDATU organiza encuentros con grupos sociales y destaca su relación con el pueblo, las puertas de su oficina están cerradas a quienes acusan a su jefe de oficina.

Edna Elena Vega Rangel ha forjado una imagen de persona cercana a las causas sociales, con una carrera de más de 20 años en el sector público y lazos con entidades como Casa y Ciudad y el Centro de Vivienda y Estudios Urbanos.

No obstante, aquellos que han intentado elevar quejas sobre las supuestas irregularidades de Alonso Cacho Silva se enfrentan a otro escenario: las oficinas de la Secretaría siguen clausuradas, los correos no obtienen respuesta y las peticiones de entrevistas son omitidas.

¿Cómo se equilibra el historial de apoyo al derecho urbano con la defensa de un funcionario acusado de fomentar un entorno de trabajo hostil? ¿Dónde queda la dedicación a la justicia social en el ejercicio del poder?

La coherencia entre el discurso y los actos es fundamental para la credibilidad de las instituciones. Y en esta situación, la brecha entre las palabras y los hechos parece enorme.

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