Ciudad de Mexico, 11 de julio de 2026.- Los alimentos insalubres, contaminados por bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas nocivas, constituyen un riesgo grave para la salud global, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El organismo internacional calcula que cada año 1.5 millones de personas mueren y 866 millones enferman debido al consumo de productos en mal estado o contaminados.
De acuerdo con la OMS, estos alimentos pueden causar más de 200 enfermedades diversas, que van desde padecimientos diarreicos hasta cáncer. La población más vulnerable ante la falta de inocuidad alimentaria son los niños menores de cinco años, quienes representan el 29 por ciento de todas las muertes asociadas a este problema.
Las estimaciones más recientes de la entidad han detectado al menos 42 fuentes de peligro en 194 países, incluyendo bacterias, virus, parásitos y sustancias químicas. Entre los riesgos identificados se encuentran los metales como el arsénico, el plomo, el mercurio y el cadmio, los cuales pueden provocar enfermedades no transmisibles.
Respecto a estas sustancias, la OMS señaló: “Esta contaminación por metales se produce por varias vías, entre ellas la presencia natural de estos elementos, la contaminación del agua y el suelo, y las prácticas inadecuadas de producción y preparación de alimentos”. En 2021, la exposición al arsénico y al plomo mediante la alimentación causó un millón de muertes por causas cardiovasculares y 124 mil decesos por cáncer. Además, la exposición al metilmercurio incrementa el riesgo de discapacidad intelectual en la niñez.
El impacto económico también es significativo: en 2021, las enfermedades transmitidas por alimentos generaron una carga económica total y pérdidas de productividad cercanas a los 310 mil millones de dólares. Las regiones de África y Asia sudoriental concentran casi tres cuartas partes de todas las enfermedades de transmisión alimentaria.
La OMS subrayó que los estados deben priorizar la inocuidad de los alimentos mediante marcos regulatorios basados en pruebas científicas. La organización indicó que la evolución de los regímenes alimentarios, las presiones medioambientales, la globalización y las desigualdades en los sistemas alimentarios determinan quién está más expuesto a estos riesgos, agregando que la población infantil y las personas en comunidades con pocos recursos “experimentan la mayor carga para la salud, especialmente en los países de ingreso bajo y mediano”.