marzo 30, 2026
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Ciudad de Mexico, 29 de marzo de 2026.- La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha catalogado a la nueva variante BA.3.2, también conocida como “Cigarra”, como una variante bajo vigilancia (VUM). De acuerdo con reportes recientes, esta cepa está aumentando su presencia en 25 estados de Estados Unidos y ya se ha registrado en 23 países, aunque hasta el momento el Gobierno de México y autoridades sanitarias no han confirmado la llegada de BA.3.2 al territorio nacional.

Esta variante se identificó por primera vez en Sudáfrica en noviembre de 2024. El 27 de junio de 2025, se detectó BA.3.2 por primera vez en Estados Unidos, específicamente en el Aeropuerto Internacional de San Francisco en California, en una muestra respiratoria de un viajero. Posteriormente, las detecciones comenzaron a aumentar en septiembre de 2025, según informó la agencia estadounidense del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

El hallazgo de la variante se realizó a través de análisis de aguas residuales y pruebas clínicas, lo que permitió reforzar las estrategias de salud pública. Además de Estados Unidos, la variante ha sido identificada en países como Alemania, Dinamarca, Reino Unido, Países Bajos, Japón y Kenia.

La CDC explicó que esta variante tiene el potencial de evadir la inmunidad de los anticuerpos de una infección previa o la que otorga usualmente la vacunación, ralentizando los efectos de su protección. También conocida como “variante zombi”, esta subvariante mutada de Ómicron se presenta principalmente como una infección respiratoria de leve a moderada.

Los síntomas del BA.3.2 son similares a otros linajes de esta enfermedad e incluyen fiebre o escalofríos, dolor de garganta y ronquera, tos seca persistente, fatiga extrema o cansancio, congestión o secreción nasal, así como dolores musculares y de cabeza. Otros síntomas reportados son diarrea, náuseas o irritación ocular, además de la pérdida del gusto y el olfato; asimismo, al igual que otras variantes, también se han registrado infecciones asintomáticas.

Finalmente, la evidencia sugiere que la subvariante BA.3.2 de Ómicron no representa riesgos adicionales para la salud pública en comparación con las variantes que circulan actualmente; sin embargo, la evolución de esta variante se mantiene bajo vigilancia y en constante monitoreo por parte de las autoridades de salud a nivel mundial.

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