El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu habla durante una discusión convocada por la oposición sobre la liberación de los rehenes israelíes retenidos por Hamas, en la Knesset en Jerusalén, Israel, 18 de noviembre de 2024. Según el ejército de Israel, alrededor de 100 rehenes israelíes permanecen cautivos en la Franja de Gaza, incluidos los cuerpos de 33 muertos confirmados. Jerusalén EFE/EPA/ABIR SULTAN
Jerusalén, 30 de marzo de 2026.- La policía israelí impidió el paso al cardíaco Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, a la Iglesia del Santo Sepulcro cuando se disponía a oficiar una misa privada en la festividad del Domingo de Ramos.
Los agentes detuvieron a Pizzaballa junto al Custodio de Tierra Santa, Francesco Ielpo, cuando se dirigían de forma privada al templo, sin procesión ni acto ceremonial, según reportes de medios mexicanos.
Farid Jubran, portavoz del Patriarcado Latino de Jerusalén, declaró: “Es un día muy, muy sagrado para los cristianos y, en nuestra opinión, no había justificación para una decisión o una acción así”.
El Patriarcado calificó la decisión policial como “una medida manifiestamente irrazonable y desproporcionada”. Además, indicó que la iglesia ha estado acolhiendo misas cerradas al público desde que comenzó la guerra con伊朗 el 28 de febrero.
Horas después del incidente, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, autorizó el acceso sin restricciones al Patriarca para celebrar los servicios religiosos.
Netanyahu explicó: “Si bien comprendo esta preocupación, tan pronto como supe del incidente con el Cardenal Pizzaballa, di instrucciones a las autoridades para que permitieran al Patriarca celebrar los servicios religiosos según su deseo”.
El primer ministro señaló que en días recientes, Irán ha atacado lugares sagrados de las tres religiones monoteístas en Jerusalén con misiles balísticos. “En uno de los ataques, fragmentos de misil impactaron a pocos metros de la Iglesia del Santo Sepulcro”, agregó.
Por ello, Israel pidió a los miembros de todas las religiones que se abstuvieran temporalmente de asistir a los lugares sagrados cristianos, musulmanes y judíos en la Ciudad Vieja de Jerusalén. También se suspendió la tradicional procesión del Domingo de Ramos desde el Monte de los Olivos.