marzo 21, 2026
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Por Redacción

Washington, 21 de marzo de 2026.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con ordenar el despliegue de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en aeropuertos nacionales si los demócratas del Congreso no aprueban de inmediato el financiamiento para el Departamento de Seguridad Nacional (DHS). La advertencia surge en medio de un cierre parcial del gobierno que lleva más de un mes, provocando la falta de pago a miles de trabajadores de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) y generando caos operativo en las terminales aéreas.

En un mensaje publicado en sus redes sociales, el mandatario escribió: “Si los demócratas de la izquierda radical no firman de inmediato un acuerdo […] trasladaré a nuestros brillantes y patriotas agentes de ICE a los aeropuertos”. Con esta declaración, Trump busca presionar a la oposición legislativa para desbloquear el presupuesto, aunque la propuesta ha generado preocupación por la mezcla de funciones entre control migratorio y seguridad aeroportuaria.

La situación crítica en la aviación comercial se debe a que miles de empleados de la TSA llevan semanas sin recibir salario debido al cierre gubernamental, lo que ha derivado en ausencias laborales, retrasos significativos y largas filas en aeropuertos clave como Atlanta, el JFK de Nueva York y Nueva Orleans. El Senado ha rechazado por quinta vez la iniciativa para financiar al DHS, manteniendo el estancamiento político.

Expertos citados por medios internacionales indican que los agentes del ICE no cuentan con la capacitación necesaria para realizar funciones de seguridad aeroportuaria, tareas que corresponden exclusivamente al personal de la TSA. La posible reasignación de personal migratorio a estas funciones operativas podría complicar los protocolos de seguridad y eficiencia en las terminales.

Organizaciones civiles han expresado su preocupación ante la amenaza presidencial, señalando los riesgos de combinar operaciones de control migratorio con la seguridad de los pasajeros. Mientras la disputa presupuestaria continúa, la operación de los aeropuertos estadounidenses sigue bajo presión por la falta de personal remunerado y la incertidumbre sobre las medidas que podría implementar la Casa Blanca.

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