Por Redacción
Ciudad de Mexico, 17 de marzo de 2026.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, criticó duramente a la OTAN y a aliados europeos y asiáticos por lo que calificó como falta de apoyo militar para enfrentar el bloqueo iraní del Estrecho de Ormuz, en declaraciones realizadas desde Washington D.C. entre el 16 y 17 de marzo. Mientras Trump asegura presionar a sus socios para formar una coalición militar, la Unión Europea y la OTAN rechazaron formalmente una intervención bélica y advirtieron sobre los severos impactos humanitarios y económicos de la crisis, la cual ha encarecido 18% las operaciones de ayuda y pone en riesgo de hambre a 45 millones de personas adicionales si se extiende hasta junio, según el Programa Mundial de Alimentos.
Trump utilizó su plataforma Truth Social para declarar que la presión sobre los aliados es una “prueba de lealtad”, afirmando simultáneamente que “no los necesita” pero que algunos países se han mostrado “entusiastas” y se han comprometido a ayudar, aunque se negó a identificarlos. Esta postura contrasta con el rechazo explícito del Consejo de Asuntos Exteriores de la UE, que enfatizó la búsqueda de una solución diplomática, y con la postura de la OTAN, cuya vocería anónima citada en reportes descartó apoyar una acción militar.
La Alta Representante de la Unión Europea, Kaja Kallas, señaló desde Bruselas que la crisis beneficia a Rusia y subrayó los graves efectos globales del bloqueo en el Estrecho de Ormuz, por donde transita 20% del tráfico global de petróleo y 25% del gas natural licuado. El alza en los precios de energéticos, fertilizantes y la interrupción de cadenas de suministro agravan la situación humanitaria, según el subdirector ejecutivo del PMA, Carl Skau.
El bloqueo, implementado por Irán como represalia por ataques previos de EE.UU. e Israel a finales de febrero, ha motivado la evacuación de 30,000 ciudadanos europeos de la región. La negativa de aliados clave como la UE, Japón, Corea del Sur y Australia a apoyar una intervención militar deja a Trump sin el respaldo multilateral que busca, profundizando el aislamiento de Washington en el manejo de la crisis.
El contexto político sugiere que la administración estadounidense podría evaluar acciones unilaterales, aunque expertos advierten sobre los riesgos de una escalada militar en una zona crítica para la economía global. La comunidad internacional mantiene su llamado al diálogo, mientras la crisis humanitaria se agudiza y las tensiones geopolíticas aumentan.