Por Redacción
Ciudad de Mexico, 06 de agosto de 2026.- La infertilidad afecta a aproximadamente 48 millones de parejas en todo el mundo y, en una parte considerable de los casos, la causa específica nunca es identificada. Un estudio recién publicado en The Lancet Obstetrics, Gynaecology & Women’s Health ha adoptado un enfoque diferente, desplazando el foco hacia el microbioma del semen para examinar su papel en los abortos espontáneos y el éxito de los tratamientos de fertilidad.
La investigación, que abarcó casi nueve años, siguió a parejas sometidas a fertilización in vitro (FIV) atendidas en dos hospitales universitarios de Dinamarca. El estudio analizó simultáneamente tres ecosistemas microbianos: el vaginal, el intestinal femenino y el seminal masculino.
Los resultados sugieren que ciertas alteraciones en el microbioma, tanto en el semen como en el intestino femenino, están asociadas con casos de aborto espontáneo y una menor probabilidad de lograr un nacido vivo después del tratamiento. Por el contrario, el microbioma vaginal no mostró una asociación consistente con los nacidos vivos.
Ida Behrendt-Møller señaló que “ha habido mucha investigación sobre el microbioma vaginal, pero no sobre el seminal. En este último, los estudios han sido pocos y muy pequeños”. Sin embargo, la investigadora precisó: “Hasta ahora solo hemos encontrado asociaciones. No hemos demostrado causalidad”.
Sobre la teoría detrás de estos hallazgos, Behrendt-Møller explicó: “La teoría es que un microbioma alterado podría afectar tanto la implantación como el mantenimiento del embarazo a través de un mayor riesgo de infecciones o al desencadenar una respuesta inmune en la mujer”.
Pernille Neve Myers planteó la lógica del intercambio bacteriano entre parejas: “Sabemos que las parejas pueden transmitir el VIH y otras infecciones de transmisión sexual durante la actividad sexual. ¿Por qué no iban a compartir también bacterias beneficiosas o potencialmente patógenas?”.