El presidente de Colombia, Gustavo Petro. Imagen de archivo. EFE/ Ricardo Maldonado Rozo
Por Redacción
Bogotá, 22 de marzo de 2026.- El presidente de Colombia, Gustavo Petro, criticó duramente la capacidad de las Naciones Unidas para impedir conflictos bélicos actuales, al señalar que el organismo podría haber perdido su utilidad. Las declaraciones se emitieron durante el Foro de Alto Nivel de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y África, celebrado en esta capital, donde Petro coincidió con su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, en la necesidad de revisar el rol de la entidad internacional.
En su intervención, el mandatario colombiano fue enfático al afirmar que “las Naciones Unidas no pueden impedir las guerras”, añadiendo que “perfectamente alguien puede decir que ya no sirven”. Como ejemplos de la inoperancia del sistema multilateral, Petro citó los conflictos vigentes en Ucrania, Gaza e Irán, escenarios donde la organización no ha logrado detener las hostilidades ni garantizar la paz.
Por su parte, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se sumó a las críticas al destacar la incapacidad de la ONU para responder adecuadamente a los desafíos que plantea la geopolítica contemporánea. Ambos líderes coincidieron en advertir sobre los riesgos de una parálisis institucional que debilita la gobernanza global frente a crisis humanitarias y militares de gran magnitud.
Las afirmaciones de los jefes de Estado subrayan una creciente preocupación en la región latinoamericana respecto a la arquitectura internacional de seguridad. La reunión del foro CELAC-África sirvió como plataforma para exponer estas posturas, enfatizando que la falta de acción efectiva pone en entredicho la vigencia de los mecanismos diplomáticos establecidos tras la Segunda Guerra Mundial.
Hasta el momento, las declaraciones han puesto sobre la mesa el debate sobre la reforma o reestructuración de los organismos internacionales. La advertencia sobre el debilitamiento del sistema multilateral sugiere que, sin cambios sustanciales, la comunidad internacional podría enfrentar un escenario donde las instancias de diálogo pierdan relevancia frente a la imposición de fuerzas fácticas en los conflictos armados.